ComCenterPhoto • PhotoGallery

Congreso para el Diálogo Interreligioso e Intercultural, Bilbao-2005

Equipo Juvenil
Azaola, Itziar • Blaschkauer, Ayelet • Bravo, Raquel • Brzozowski, Grzegorz • Gregori, Daniela • Hinrichs, Nava • Jacob, Thomas • Katner, Garth T. • Martínez, Elin Xoana • Mathieu, Timothé • Nicolini, Bianca • Pacheco, Eva • Quintián Pacheco, Ida Tatiana • Sharifzadeh Boushehri, Negin • Tjahjono, Budi • Zubizarreta, Gaizka

Esta semana hemos movido una piedrita

Venimos de diferentes puntos de España, y también de Israel, Italia, Polonia, Alemania, EEUU, Irán, México, Zimbabwe, Bélgica, Paraguay, Indonesia y Brasil. Nuestra formación religiosa es igualmente variada: Brama Kumaris, Bahai, Cristiana, Judía y Musulmana.

Tratándose de un grupo tan diverso, resultó todo un reto buscar acuerdos sobre una plataforma identitaria común. Empezamos concentrándonos en un ejercicio de reflexión, cuestionando nuestra percepción de la propia identidad, y el papel jugado en este concepto por la cultura y la religión

Para algunas culturas, la religión determina su forma de vida, mientras que en otras, representa la vía hacia el logro de su máxima aspiración, la felicidad eterna en la vida extramortal; para otras en cambio, la religión es la institución portadora de un mensaje de salvación. En una era de globalización como es la nuestra, la identidad religiosa no puede ya ser asimilada a una sola nación, sinó que ha de ser una interpretación localizada de una manifestación de valores espirituales comunes a todas las civilizaciones. Las formas de manifestación de la fe religiosa también están determinadas tanto por valores culturales específicos como por por fuerzas socioeconómicas globales. Entonces, mientras que toda religión es universal, su expresión a nivel local es siempre única. La historia, las tradiciones y la geografía favorecen esas diferencias, aún tratándose de la misma forma de manifestación de la fe.

Existen dos formas de interpretación de la globalización: primero, podemos dejar que el mercado mundial homologue todos los aspectos de nuestras vidas, arriesgando, en consecuencia, que la religión se convierta en un item más de intercambio comercial; segundo, podemos considerar a la religión como fuente de energía que nos permite apreciar la riqueza de la diversidad y evite la necesidad de la unificación.

No podemos dejar de tener muy presente que la religión es, aún en la actualidad, usada muchas veces como arma para justificar crisis políticas, así como para promover atroces actos de salvajismo en nombre de la fe. Estas conductas transforman las diferencias culturales y religiosas en conflictos

Considerando todo lo anterior, el mundo ha de aprender del encuentro entre las variadas manifestaciones de fe, las plataformas culturales y las experiencias vitales, y, a pesar de las diferencias, seremos capaces de construir una plataforma común donde sustentar los valores y las líneas de entendimiento. Todos somos seres humanos con aspiraciones similares y necesidades equivalentes, y como tales, tendremos que aprender a compartir y a aceptarnos y entendernos mutuamente

Ahora bien ¿Quienes son "los otros"?. Son todos aquellos seres humanos con quienes interactuamos. No obstante, el grado de confianza y compartición depende de la proximidad, que define la extensión de los linderos de cooperación: entorno familiar, comunidades, religiones, culturas o naciones etc.

Para lograr un diálogo exitoso, no importa donde situemos el lindero, tenemos que respetarnos mutuamente nuestros respectivos espacios y no esperar que los otros participen de nuestras formas de creer y celebrar. Debemos en cambio concentrarnos en tender puentes a la cooperación y aprender sin reticencias a entender y respetar la cultura de "los otros".

Lograr la paz conlleva un largo proceso. Creemos que las generaciones más jóvenes deberían ser educadas en estos valores. Esto no debe quedarse únicamente en la mera lección teórica, sinó que deberán encontrarse vías de aplicación práctica. Como grupo hemos aprendido que debemos convivir, no "a pesar de" nuestras diferencias, sinó "con" nuestras diferencias.

El mundo nunca ha estado tan lleno de posibilidades en la diversidad, entre, y dentro de, las religiones. Es nuestro deber buscar maneras de transformar las palabras en acciones. La tarea no es fácil, y, quizás no sea privilegio de nuestra generación el apreciar los resultados.

Podemos ver los obstáculos como una montaña que habremos de trasladar para despejar el camino. Tenemos a la vista tres modalidades de hacerlo: podemos permanecer asustados por el tamaño de la montaña y lamentando la dificultad inmensa que representa su traslado; podemos continuar la búsqueda de facilidades tecnológicas que nos permitan mover la montaña como está, o sea, la solución mágica; podemos, finalmente arrancar arrancando pedacitos de roca a la montaña y moviendo una piedra a la vez, aún a sabiendas de que nos tomará muy largo tiempo.

Consideramos conveniente enfocar nuestra atención sobre cual roca trasladar primero y la mejor forma de hacerlo. Debemos tener presente que, mientras "movemos las rocas" habremos de ser muy cuidadosos de respetar los intereses de "los otros", y asegurarnos de que las siguientes generaciones comprendan que, no se trata solamente de pedazos de roca en movimiento, sinó de pasos hacia el entendimiento para la cooperación entre culturas y civilizaciones.

Estamos muy agradecidos por la oportunidad recibida de compartir esta enriquecedora experiencia, y podemos asegurarles que habremos de esforzarnos en dar el paso más allá del diálogo. Entretanto:Una piedra ha sido quitada del camino esta semana..


ComCenter  •  Home