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Breve informe sobre el desarrollo del congreso

Barandiaran Kristau Alkartea – Pax Romana (Movimiento Internacional de Intelectuales Católicos) UNESCO Etxea

durante los días 11, 12 y 13 de diciembre de 2005 ha tenido lugar en el Palacio Euskalduna de Bilbao un congreso internacional sobre el diálogo intercultural e interreligioso: “Nuevos desafíos en un mundo que ansía la paz”, el primero de esta naturaleza que se celebra en el País Vasco.



El congreso fue precedido por un programa intensivo para jóvenes qué, durante seis días, reunió a 15 personas de otras tantas nacionalidades con el objeto de explorar los desafíos de crecer en un mundo cultural y religiosamente plural. A pesar de experimentar por sí mismos las dificultades para encontrar una base común en medio de tanta diversidad, también experimentaron el enriquecimiento que ello suponía. En su declaración final, expresaron la convicción de que cada individuo ha de jugar un papel para remover paso a paso el tremendo obstáculo que suponen una identidad y visión del mundo encerradas en sí mismas. Además de este grupo, el congreso contó también con la presencia y colaboración del foro interreligioso de Bilbao.

Más de 500 personas de casi 40 países y pertenecientes a 10 entre las mayores religiones y a más de 20 confesiones religiosas se inscribieron en el congreso mismo, qué, durante sus tres días de duración, se centró en conferencias dadas por personas de distintas religiones y culturas, ulteriormente desarrolladas por mesas redondas. Temáticamente, el cuerpo central del congreso se dividió en cuatro bloques. El primero, “La dinámica interna de las tradiciones: raíces y diversidad”, comenzó por constatar y analizar la presencia e importancia de la diversidad existente dentro de cada tradición, pasando en un segundo momento a considerar los conflictos derivados de tal diversidad. El segundo bloque, “Tenderle la mano al ‘Otro’ en medio de una situación conflictiva”, comenzó con el análisis de las causas de los conflictos entre tradiciones, para examinar a continuación las estrategias de interacción entre ellas para superar tales conflictos. A continuación, el tercer bloque cambió el foco de atención a la situación actual bajo el título “Amenazas y oportunidades de la interacción entre culturas y religiones en un mundo cada vez más interrelacionado”. Los dos puntos considerados en este bloque fueron las estrategias concretas a desarrollar en relación a la multiculturalidad y los cambios sociales derivados de la presencia cada vez mayor de comunidades migratorias en todas las partes del mundo. El cuarto y último bloque temático, “De la multiculturalidad a la interculturalidad: la vía hacia el futuro”, examinó en primer lugar las estrategias para alcanzar la justicia en un mundo globalizado, para seguidamente discernir aquellas conducentes a la paz, mediante la interacción positiva entre culturas y religiones.

Además de estas conferencias y mesas redondas, se presentaron alrededor de 30 comunicaciones en torno a tres temas: el general de la conferencia, los desafíos educativos en un entorno culturalmente plural y el papel de la policía como servidora de la comunidad en dicho entorno. A la finalización del congreso, los expertos en cada una de estas tres áreas se reunieron separadamente para profundizar en los puntos más sobresalientes identificados durante las sesiones precedentes.

El grupo de educación estuvo compuesto por 16 personas pertenecientes a distintos centros y servicios, tantos públicos como concertados, del sistema educativo del país vasco, que contaron con el apoyo de dos expertas en temas de educación y diversidad cultural y religiosa provenientes de Suiza e Inglaterra. Tomando como referentes el objetivo de la UNESCO de educar a la persona de forma integral para que se desarrolle en un mundo de paz y la promoción de la interculturalidad y la interreligiosidad para avanzar por tal camino, el grupo constató que la inclusión es la base para poder aprovechar la riqueza de la diversidad cultural, mejorar la convivencia y conseguir aprendizajes de más alto nivel. A tal fin, el consenso y el diálogo como base para la superación de conflictos constituyen un aprendizaje básico a desarrollar desde edades tempranas. La escuela sola, sin embargo, no puede abordar el trabajo de convivencia intercultural, sino que necesita a las familias y a otros agentes en esta tarea, debiendo crear con ellos acuerdos básicos que, aunque no totales, incluyan todas las voces y posibiliten avanzar en una misma dirección. Para ello es necesario reconocer la identidad de la otra persona, ponerse en su lugar y a su vez que esa persona se sienta reconocida para poder superar miedos y estereotipos.

La convivencia, el aprender a vivir juntos, no se puede separar de los aprendizajes instrumentales en el aula, sino que el mismo proceso de por el que se realizan tales aprendizajes puede potenciar la convivencia intercultural. En tal sentido, todos los espacios del centro escolar tienen que convertirse en espacios de convivencia y aprendizaje. El aula se complementa con el patio escolar como espacio privilegiado para aprender a convivir, a conocer a las personas de distintas proveniencias y a potenciar una cultura de inclusión y de igualdad respetuosa de las diversidades culturales, religiosas y de género. El aprendizaje de las lenguas de la sociedad de acogida depende en gran medida de la aceptación e integración del alumnado recién llegado tanto dentro como fuera del aula, quien, además de sentir que sus creencias, su cultura y su lengua son valoradas, debe percibir que se ponen todos los medios y todo el afecto necesarios para que tenga éxito escolar. A tal fin, la potenciación de tiempos y espacios de diálogo donde el alumnado puede intercambiar sus creencias, valores, intereses, etc a la vez de que se realizan aprendizajes instrumentales, se está manifestando como una herramienta valiosa.

Los 15 miembros de distintos cuerpos de policía procedían de la Ertzantza, de la Policía Municipal de Bilbao, de la Policía Municipal de Basauri, de los Mossos de Escuadra de Cataluña y de la Academia de Formación de Nordrhein-Westfalia (Münster-Alemania) y contaron con el apoyo de una experta en materia de policía y diversidad. Sus trabajos y debates les llevaron a reconocer en primer lugar los nuevos desafíos planteados por una sociedad cada vez más diversa tanto cultural como religiosamente. Tras constatar que la mayor parte de sus contactos con las diversas minorías tiene lugar en situaciones de conflicto, coincidieron en la necesidad de evitar el estereotipo de que estos grupos son causa corriente de conflicto social. Además de convenir que todas las personas han de ser tratadas con total imparcialidad y con respeto a las diferencias, los participantes acordaron que la alta visibilidad de la acción policial aconseja que su comportamiento se convierta en modelo del modo en que todas las instituciones públicas deben proteger los derechos humanos fundamentales. Al mismo tiempo, es necesario promover en dichas minorías una imagen de la policía como servidora de toda la sociedad, llamada a proteger los derechos de todos, borrando así los prejuicios que puedan existir en relación a la policía. En este sentido se vio necesario asegurar que las minorías cuentan con personas capaces de hablar por ellas. En vez de ser el último recurso en caso de conflicto cuando todo lo demás ha fallado, la policía necesita una estrategia de colaboración con los demás agentes sociales para prevenir el conflicto.

Todo esto exige que se reclute una policía que refleje adecuadamente la heterogeneidad de aquellos a los que ha de servir; que se forme a los agentes policiales de manera que sean sensibles a las diferencias culturales y religiosas; que se den los pasos necesarios para educar a las minorías de modo que comprendan debidamente el papel de la policía respecto a ellas; y que se garantice que todas las partes tengan igual acceso a un tratamiento justo en los medios de comunicación social.

Los debates entre los 35 expertos del tema general del congreso, aunque generalmente centrados en torno a los puntos más salientes de las conferencias y mesas redondas, fueron de gran riqueza y variedad. Un examen más preciso de los obstáculos para dialogar derivados de la diversidad dentro de cada tradición y entre las tradiciones mostró que muchas de las dificultades no son directamente religiosas sino el resultado de factores psicológicos, socioeconómicos, políticos e históricos. La reflexión ulterior puso de manifiesto que la falta de diálogo entre las personas no es simplemente consecuencia de una mentalidad estrecha, sectaria o cerrada, sino que también se debe a un miedo genuino a la perdida de identidad, a la ruptura de la comunidad, a la pérdida de autoridad y al debilitamiento de la fe por la duda.

Otra línea de discusión se centró en torno a los desafíos derivados de la globalización. Las religiones no pueden limitarse a reaccionar frente a este proceso, sino que deben jugar un papel activo en modelarlo en su fase actual de desarrollo, tratando especialmente de que se guíe por el principio de responsabilidad ética. Entre los ejemplos concretos que ponen esto de manifiesto se examinaron la discriminación de las minorías de inmigrantes, la proliferación descontrolada de tráfico de mujeres y niños para su explotación sexual, y la imposición de modelos de consumo y de gestión de los recursos naturales que son presentados como parte del inevitable avance hacia una sociedad global en detrimento de estructuras sociales, tecnologías y valores locales.

Los expertos coincidieron en señalar que las religiones, en virtud de la fuerza tanto de su dimensión trascendente como de su componente moral, cuentan con valiosísimos recursos para cimentar éticamente la sociedad actual, para resistir toda fuerza deshumanizadora del proceso de globalización y para promover la paz y la justicia para todos. Sin embargo, todas las religiones, y en particular las que están sólidamente establecidas y son doctrinalmente sofisticadas, han de vigilar estrechamente cualquier tendencia a constituirse en exclusivas en su relación con el “otro”. En la medida en que está tendencia no esté atemperada por la calma, la reflexión basada en una razón pública e inclusiva y el empeño por construir un espacio ciudadano para todas las personas (elementos que constituyen el alma verdadera del diálogo y forman parte de lo mejor de la religión), aviva los conflictos ya existentes e invalida el papel de las religiones como promotoras de la paz.

Bilbao, 17 de diciembre de 2005



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