Nuevos desafíos en un mundo que ansía la
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Buscando:Paz - Premisa:Diálogo

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Una de las prioridades de la comunidad internacional en el momento presente es promover el diálogo entre las distintas comunidades o civilizaciones humanas • El camino del diálogo se presenta como la única manera de facilitar el encuentro entre dichas comunidades.
Este camino de diálogo está jalonado de dificultades de todo tipo • La primera de ellas es el desencuentro histórico entre los distintos bloques que se han hecho portadores de una verdad o visión de la realidad • Al estar tejida secularmente, esta dificultad no puede eliminarse por puro voluntarismo ni de manera rápida • La historia de enfrentamientos requiere un amplio recorrido de mutuo conocimiento y reconocimiento que cambie el imaginario que hoy sustenta el recelo, la sospecha y la desconfianza mutua.
No hay un consenso general sobre las características de los factores que dan lugar a los conflictos históricos • En el mundo occidental, y muy especialmente desde las guerras de religión de los siglos XVI y XVII, se ha ido desarrollando una corriente de pensamiento para la que el factor religioso es el principal causante de tales conflictos • Frente a esta corriente, que, de una u otra manera, aboga por una reducción de lo religioso al ámbito estricto de lo privado, desproveyéndola de toda dimensión pública, y que en algunos casos cae en una especie de fundamentalismo laico, se ha producido una profunda reacción de afirmación del valor público de lo religioso en grandes grupos de la población mundial, que, en ciertos casos, ha derivado hacia formas de fundamentalismo religioso.
En relación con este conflicto de interpretaciones del factor religioso se han ido desarrollando estrategias diferentes de diálogo • Para algunos, el diálogo entre civilizaciones debe darse en términos estrictamente culturales, al efecto de evitar que se abra la caja de Pandora de los universos simbólico-afectivos de las distintas religiones con su profunda carga sentimental e histórica • Para otros, el diálogo entre religiones es clave, precisamente porque afecta a la esfera de los valores y las motivaciones últimas de toda civilización, sin cuya debida consideración todo diálogo adolecerá de una cierta superficialidad.
Una segunda dificultad es la división existente en el seno de la propia comunidad internacional • No existe una autoridad compartida bajo la cual se establezca una estrategia común en previsión de los posibles conflictos entre países o entre visiones diferentes del mundo y de la sociedad • En la era actual, caracterizada por la desaparición de la división mundial en función de los dos bloques ideológicos nacidos en el siglo XIX, están surgiendo nuevos factores de índole identitario (antropológica, cultural, histórica y religiosa) • Estos factores se han constituido en el núcleo de nuevos bloques que pugnan por autoafirmarse, ser internacionalmente reconocidos y obtener una cuota de poder en el concierto de las naciones • Los países mejor situados en dicho concierto perciben los movimientos producidos por estos factores identitarios como potencialmente desestabilizadores, mientras que para los propios actores son movimientos liberadores de anteriores negaciones impuestas y, por tanto, necesarios para su supervivencia y desarrollo.
Todo ello nos lleva al problema de cómo entender la ´identidad .´ No está claro que un grupo humano pueda tener una identidad específica y exclusivamente suya • La historia nos enseña que civilizaciones y religiones se han entremezclado de una manera constante a lo largo de los siglos y, por lo tanto, la identidad de cualquier cultura o civilización se construye a través de un proceso continuo y complejo en el que múltiples identidades no dejan de obrar recíprocamente • Desde este punto de vista, apegarse a una identidad específica o a un esencialismo basado en los valores parece ser únicamente la expresión del temor a los aparentemente diferentes, sin que se tengan en cuenta los posibles puntos en común.
Un fenómeno de carácter relativamente nuevo puede ayudar a sortear este peligro: los vastos movimientos migratorios entre países y continentes (principalmente con destino a los países desarrollados o en rápido desarrollo) convierten a algunos países en auténticos laboratorios de gestión de la pluralidad cultural y religiosa • Esta realidad está abriendo nuevas perspectivas al encuentro de civilizaciones, dado que el mismo produce una prometedora interacción cultural y religiosa en el seno mismo de países que, hasta hace poco, poseían una identidad homogénea en términos culturales • Las interacciones diarias están convirtiendo a esas identidades homogéneas en identidades marcadas por la diversidad, para las que es esencial el reto de construir un proyecto social común, capaz de asumir las minorías y sus derechos.
Entre los debates actuales ante los fenómenos descritos destaca el de cómo debe avanzarse desde la multiculturalidad y multirreligiosidad hacia la interculturalidad e interreligiosidad, tanto a nivel local como global • Este debate encierra una gran complejidad conceptual y, sobre todo, necesita un recorrido práctico que transite por las vías del respeto y del diálogo paciente y auténtico . Dos cosas parecen claras en este debate • La primera es que un proyecto común únicamente puede construirse sobre la base del mutuo reconocimiento entre los diferentes • La segunda es que el respeto a la diferencia no puede conducir a la creación de sociedades pobladas de diferentes guetos estancos entre sí.
El hecho de que los diversos grupos se enfrenten a causa de sus diferencias (sean éstas políticas, culturales, religiosas u otras) frecuentemente enmascara una verdad importante, a saber, que comparten muchos recursos y valores espirituales, que, en el fondo son esencialmente similares .
Sobre estas bases, la conferencia trata de ofrecer una plataforma que explore estos temas, teniendo en cuenta las conclusiones de otras conferencias y las diferentes declaraciones relativas a estos temas como la Declaración de la UNESCO sobre la Tolerancia de 1995, la Declaración de la UNESCO sobre Diversidad Cultural de 2000 y la Agenda Global para Diálogo entre Civilizaciones con una Programa de Acción de 2001, entre otros.