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Interreligious and Intercultural Dialogue Congress, Bilbao-2005

@Rosa Guerreiro
Threats and opportunities of the interaction amongst Cultures and religions in an increasingly interrelated World


Grandes amenazas y grandes encuentros

Sus Excelencias
Señoras y Señores,
Colegas y amigos,

Con gran satisfacción me dirijo a los participantes del Encuentro que versa sobre “Los nuevos desafíos en un mundo que ansía la paz” bajo el alto patronato de la UNESCO, de la Alianza de la Civilizaciones, del Centro UNESCO ETXEA y de Pax Romana y de muchos otros patrocinadores que sería largo nombrar pero que han desempeñado un papel importante para que este encuentro de alto nivel sea una realidad. No cabe duda de que este Congreso inicia de esta manera una plataforma de diálogo que desde luego coincide con los intereses principales de la UNESCO, en especial de su programa de diálogo interreligioso. En este sentido, tengo el placer de informarles que el programa de diálogo interreligioso será para el próximo bienio un proyecto faro – flagship project - que fue lanzado llevando en cuenta que las peregrinaciones de todas las espiritualidades también son momentos de encuentro, de fraternidad y de conocimiento mutuo, y se transformó en un proyecto mas amplio de diálogo interreligioso, abarcando religiones mas allá del círculo de la familia monoteísta abrahamica para otras espiritualidades, incluso indígenas y gente de buena voluntad creyentes o no creyentes que buscan encontrar valores éticos comunes.

Como la mayoría de vosotros ya lo saben, terminamos los trabajos de la Conferencia general de la UNESCO y casi todos los Delegados de todas las partes del mundo estiman que es altamente importante implementar el diálogo entre las civilizaciones, culturas y religiones como un medio de superar antagonismos y ignorancias recíprocas.

Por lo tanto, quisiera antes nada, agradecer del fondo del corazón a todos aquellos que han preparado a lo largo de estos meses esta manifestación que viene a punto en nuestra actualidad. Lo hago como simple experta que se ha acompañado desde el Proyecto con nuestros amigos Paul, Gaspar, Molly, Susana y los otros expertos, más expertos que yo por supuesto.

Fue un largo camino que hemos percorrido, venciendo obstáculos burocráticos y otros de diversa índole que se alzaron delante de nosotros, lo que hace que este Encuentro tenga aun más pertinencia y traiga ideas más concretas para el porvenir, pues, no dudo, la “aventura” tendrá continuación.

Quisiera aquí, antes de entrar en el amago del tema que se nos propone, rendir un homenaje a Don Patricio Rodé, hombre de gran raigambre que nos ha dejado a las vísperas de este Encuentro, pero estoy segura que de donde se encuentre, sigue nuestros debates como una entidad tutelar de cierto modo.

Don Patricio Rodé era un hombre de visión, y por cierto, es de visión que se trata aquí. Pax Romana hace referencia a un periodo de la historia en la que fue posible gracias a una cierta paz en medio de siglos de guerras y conquistas hegemónicas construir un imperio, por qué no decirlo? Prefiguración de la globalización de hoy, en la que hombres y mujeres de distintas creencias, etnias, costumbres y lenguas vivían bajo el dominio de Roma, con sus lados buenos y malos.

El diálogo se construye también a través la memoria. Constatando que ninguna cultura o civilización ni siquiera religión, nace y se desarrolla de forma aislada, los proyectos de la UNESCO tratan de sacar a la luz la historia de muchos siglos de contacto de civilizaciones, de sistemas de pensamiento, religión y de arte como expresiones vivas de las identidades de los pueblos.

Estos proyectos ponen de relieve las interacciones profundas, las influencias recíprocas (Concepto de cultural cross borrowing) y los intercambios entre los pueblos. Sacar a la luz estos intercambios es una manera de promover el diálogo entre las civilizaciones, las culturas y las religiones y mostrar que toda identidad es plural. España misma es un claro ejemplo de este cruce de civilizaciones, región clave, testigo de conquistas, invasiones o migraciones de poblaciones diversas que tejió la confrontación o la convivencia entre sus comunidades. Lo fue en el pasado y continúa siéndolo en el presente. A la luz de este concepto dinámico de la historia, queda muy claro que los siglos de convivencia entre diferentes religiones, con sus conflictos e interacciones profundas, constituyen un modelo de diálogo intercultural, sobre todo en tiempos de repliegue identitario y de fundamentalismo religioso en muchas regiones del mundo. El “laboratorio” extraordinario de un diálogo a lo largo del tiempo, es una reflexión a ciertas teorías sobre el conflicto de civilizaciones basada en confrontaciones de carácter religioso.

Estos encuentros pudieron darse de forma pacifica pero también a través de la guerra o a través de tragedias pero no hay cómo ignorar que un mestizaje cultural tuvo lugar y que se plasma en las artes y creatividad, no solamente en suelo español, sino también en el continente latino-americano de donde vengo. Es, por tanto importante que la memoria sea preservada para que un futuro común pueda ser construido

Hoy en día, vivimos otro gran periodo de globalización que trae consigo realizaciones buenas como malas también. La interacción y la inter-dependencia planetaria nos acerca pero también puede representar una amenaza en nuestras identidades más profundas. Al mismo tiempo, este acercamiento entre pueblos trae esperanza – es a mi ver – el leitmotiv de este Congreso: el mundo aspira a la PAZ, a pesar de las continuas amenazas a ésta: guerras incesantes, actos de terrorismo, violencias múltiples. Las víctimas son siempre inocentes, civiles, poblaciones vulnerables.

¿Cómo luchar contra estos actos indignos? Primero, habría que analizar con mucha precaución las causas que inducen a estas violencias, a estos atrincheramientos identitarios. En ciertas reuniones organizadas por la UNESCO, en el marco del Programa del diálogo interreligioso, se ha intentado hacer este examen con los que son testigos de estos actos. Tengo aquí algunos ejemplares que podrán ojear porque sería muy largo explicar la riqueza de los debates y perspectivas que se abrieron en regiones a veces lejanas pero cercanas como algunos de nuestros participantes podrán atestiguar.

Vosotros sabéis, mucho se ha dicho sobre el “clash de civilizaciones”, al cual este Gobierno superpone, en el ámbito de las Naciones Unidas, la Alianza de Civilizaciones – lo que, por cierto, ofrecerá una plataforma más para el diálogo.

Pero este diálogo no puede quedarse confinado a los que deciden las políticas del mundo, alejados de la realidad dura y frustrante de millones de nuestros hermanos que ni siquiera tienen qué comer, ni condiciones de vivir con dignidad.

El diálogo está fundado en un sentimiento de confianza, sino, efectivamente, el sentimiento de injusticia, de desigualdad produce la incredulidad en una paz duradera. Este sentimiento sobre todo entre los jóvenes genera actitudes incontrolables, entre ellas, el rechazo del “Otro”.

Estos rechazos pueden tener varias causas: la ignorancia de la “alteridad”, la desconfianza en los poderes públicos, incluso en el sistema de educación que también engendra desigualdades. La riqueza global no es compartida de manera ecuánime y surge el sentimiento de injusticia, como atestiguan los diversos movimientos alter-mundialistas.

A este respecto, la educación, es una “arma” – en el buen sentido de la palabra – para enseñar a los jóvenes su propia cultura y la de los otros para que la sociedad vaya mas allá de la tolerancia, no sea una mera yuxtaposición de comunidades con un label “étnico – lingüístico – religioso” sino ciudadanos gozando de los mismos derechos y responsables de sus deberes hacia la sociedad en la que viven, o sea, la multiculturalidad no debe entenderse como una yuxtaposición, el contrario de una convivencia profunda.

En el campo de la educación, las actividades del programa de dialogo interreligioso, quisiera apenas resaltar, que también se ha creado una red de las cátedras UNESCO de diálogo con el objetivo de promover el conocimiento recíproco entre les tradiciones espirituales y religiones y sus culturas específicas. Hoy en día son quince cátedras que en breve firmarán un acuerdo para formar una verdadera red.

Sin embargo para que esta convivencia exista en los hechos, no solamente de jure, hay por supuesto que plantearse la cuestión de los valores comunes. Yo prefiero decir aspiraciones profundas y comunes a todos los pueblos e individuos: todos aspiran a un desarrollo sostenible y justo que les brinde según sus derechos más elementales, una vida digna, educación para sus hijos, un trabajo y un techo donde vivir.

Son aspiraciones comunes, sin embargo, tan lejos de la realidad, por lo tanto, estas comunidades, pueblos e individuos no pueden creer en la virtud y necesidad del diálogo y buscan que su voz sea escuchada de otra manera, y sus voces se transforman en violencias incontrolables. Tenemos el deber de escuchar atentamente estas voces que expresan la desesperanza, pero al mismo tiempo, impartir a los jóvenes una cultura del diálogo y no del odio o de la violencia. La Cultura del dialogo es el único camino para lograr la paz, hic et nunc.

Mi deseo es que las recomendaciones que salgan de esta augusta sala tengan una incidencia real y palpable para nuestros jóvenes – que sean un verdadero mensaje de paz y no una promesa en el aire, que las decisiones puedan ayudar a las Naciones Unidas en general y a la UNESCO en particular – que tanto lo necesita – a llevar a cabo sus programas de diálogo. No ofrezcamos a los jóvenes – público privilegiado de Pax Romana y de la UNESCO – proyectos abstractos sino concretos que sirvan para cambiar sus vidas.

En cuanto haya dos grupos: los que amenazan y los que se sienten amenazados, no habrá lugar para el diálogo, ni para una plataforma de aspiraciones comunes que posibilite: primero: creer en un destino común, y segundo: en una unidad del ser humano pese a sus numerosas diferencias culturales, religiosas, lingüísticas o étnicas. Estas diferencias no son obstáculos para la paz sino que sirven para alimentar, nutrir el anhelo del hombre hacia la paz. Efectivamente, sin la diversidad de la humanidad, habría una pobreza cultural y espiritual. Por lo tanto, la diversidad, en esta época de globalización exacerbada es un reto, un desafío para mantener el hombre a la vez como un todo pero también como un ser de esencia “intercultural”, plenamente partícipe de todas las culturas del mundo.

La aceptación de este paradigma es un proceso complejo que exige una apertura personal hacia el otro, una postura “dialogante”. No quisiera cuñar un neologismo sino indicar que una postura de comportamiento y de mentalidad abiertas llevan al diálogo. Creo que es la única que nos impide sentirnos amenazados y que nos permite por añadidura dialogar con aquellos – y son muchos – no pienso siquiera que se encuentren en esta sala – que no creen en el diálogo.

Quizás, para terminar, me atrevería hacer una tautología: Hoy en día es posible “esperar en la esperanza”? Es la pregunta que quisiera dejarles para meditación y acción.

Mi confianza es plena en el diálogo y por esa razón tengo el placer de enumerar otros ejes de acción del programa de diálogo interreligioso que comporta un gran componente educativo.

Es necesario que los Jefes religiosos envíen hacia el mundo mensajes conjuntos como la UNESCO hizo en el triste episodio de la tragedia de la destrucción de los Budas de Bamiyan, patrimonio de toda la humanidad. Los religiosos musulmanes en Doha (diciembre 2001) declararon que eran contrarias al Islam tales destrucciones Asimismo, en vez de hacerse la guerra, los jefes de las comunidades religiosas deberían trabajar conjuntamente con la sociedad civil para finalidades comunes y alzar la voz para decir que las atrocidades de las cuales somos testigos a cada día no pueden cometerse en nombre de ninguna religión o tradición espiritual. Esto se pudo constatar en el Congreso de Abuja dedicado a la región de África del oeste, región como sabemos, tan sensible y compleja en su tejido comunitario, en el cual los líderes religiosos han manifestado a las claras que no querían ser manipulados para finalidades electorales y políticas en general. No puedo afirmar que palabras se transformen en acciones pero una primera etapa es la toma de conciencia y a partir de este punto, entrar en lo concreto. El resultado que se espera, a largo plazo, a través de proyectos de desarrollo, de ecología, de mediación interreligiosa, resolución de conflictos, de educación en común, de reconciliación y memoria es lograr un cambio de actitud hacia el otro. Cambio de la mentalidad como lo indica el preámbulo de la constitución de la UNESCO: Si las guerras nacen en el espíritu de los hombres, es en el espíritu de los hombres que tenemos que alzar los baluartes de la paz.

Formulo votos para que Pax Romana y el centro UNESCO ETXEA conjuntamente con la UNESCO logren llevar esta esperanza en la paz, en un contexto cada vez más difícil, más cerca de todos aquellos que la añoran.

Me permito concluir que en un contexto internacional de dudas e interrogaciones, la sociedad civil, representada por las organizaciones no gubernamentales, tiene que reflexionar y trabajar mano de la mano con las Organizaciones internacionales, fundaciones y asociaciones y, por supuesto, con los líderes políticos y religiosos, en favor de actividades concretas y comunes que den la plena dignidad al hombre, que promuevan la inserción social de los que están al margen de la sociedad, de las mujeres y jóvenes, de los minusválidos, de los emigrantes.

Formulo votos para que Pax Romana y el centro UNESCO ETXEA conjuntamente con la UNESCO logren llevar esta esperanza en la paz, en un contexto cada vez más difícil, más cerca de todos aquellos que la añoran.

Muchas gracias

Bilbao, 17 December 2005

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